El Proyecto Simplificación inauguró un movimiento de involucración total de los empleados, respaldado después por la garantía de manutención del empleo, establecida a partir de 1988. La política de ‘no despidos’ es uno de los pilares del Proyecto Simplificación. Esa política despertó confianza entre los empleados para que tuvieran ideas, sabedores que la empresa absorbe las sobras temporales de personal, sin hacer despidos. Sostiene el director superintendente, que “la seguridad del empleo funciona con una red que le permite al trapecista dar lo máximo de sí, sin riesgo de perder la vida”
De otro lado, son comunes las ideas que reducen la cantidad de empleados. En una de las innumerables ideas premiadas, dos funcionarias aportaron una idea que eliminaría sus propias plazas. Su explicación fue la siguiente: al eliminar tales plazas, se aumentaría la ganancia de la empresa y con eso, crecería el reparto de utilidades para todos. El reparto se hace del 15% de la ganancia líquida de Brasilata. Como era esperado, esas funcionarias no han sido despedidas: su idea fue implementada y la compañía encontró nuevas funciones para ellas.
En 2001, con la crisis de generación de energía eléctrica, el llamado “síndrome del apagón”, se accionó el Proyecto Simplificación con el tema “reducción de consumo de energía eléctrica”. Surgieron centenares de ideas y algunas produjeron efectos permanentes y otras, temporales. Ambos efectos han logrado la reducción de energía del 35% en pocas semanas, lo que le permitió a Brasilata vender en el mercado sobras de su cuota de energía eléctrica. |